Glicina
La glicina es el aminoácido más pequeño y pertenece a los no esenciales. Su símbolo en código de una letra es G y en el de tres letras GLY.
Su fórmula química es NH2CH2COOH.
Es el aminoácido no esencial más sencillo, participa en el metabolismo de proteínas, síntesos de ADN, fosfolípidos, colágeno y almacenamiento de glucógeno.
Es un neurotransmisor inhibidor en el sistema nervioso central, especialmente en la médula espinal, tallo cerebral y retina.
Se encuentran altas concentraciones en la médula espinal y en el bulbo raquídeo. La glicina no es esencial en la dieta humana, ya que el propio cuerpo se encarga de sintetizarla; lo hace a través de dos vías: la fosforilada y la no-fosforilada. El precursor más importante es la serina.
La glicina usada como neurotransmisor es almacenada en vesículas, y es expulsada como respuesta a sustancias. El mecanismo de recaptación es dependiente del sodio y el cloruro.
Funciona armónicamente con la glutamina, sustancia que juega un papel fundamental en la función cerebral.
Funciones que desempeña:
- Ayuda a controlar los niveles de amoniaco en el cerebro.
- Actúa como un neurotransmisor tranquilizante del cerebro.
- Ayuda a controlar las funciones motoras del cuerpo.
- Actúa como antiácido.
- Ayuda a aumentar la liberación de la hormona de crecimiento.
- Retarda la degeneración muscular.
- Mejora el almacenamiento de glucógeno, liberando así a la glucosa para las necesidades de energía.
- Promueve una próstata sana.
- Ayuda a mantener sano el sistema nervioso central.
- Colabora en la correcta actividad del sistema inmunológico.
- Es un aminoácido útil para reparar tejidos dañados, ayudando a su curación.
Su carencia puede ocasionar una serie de trastornos en el organismo, como:
- Alteraciones en el crecimiento
- Contracciones musculares bruscas
- Movimientos exagerados
- Espasticidad
- Retraso en la restauración de los tejidos dañados
- Problemas de la próstata
- Alteración del sistema inmunológico
- Trastornos de la glucosa